29 octubre 2007

La presión

Hoy me doy cuenta de que la presión está dentro de mí. No fuera.
El mundo puede ser (y será) todo lo duro que sea. Soy yo quien debe poner un tope y no dejar que me afecten las cosas demasiado (esto es, ponerme de los nervios, secárseme la boca, perder el apetito y el sueño, tener constantemente ganas de llorar, perder la ilusión).
¿Inmadurez? ¡Qué más da como se le llame!
Lo importante es lo importante.
Mama, ponte bien pronto.
Y, joder, que vuelva lo accesorio! El Madrid ganó ayer y el viernes me lo pasé de muerte con los colegas (ya tocaba retomar la birra de los viernes noche).

24 octubre 2007

Mierda de todo

Con el Sincara dentro de un vagón.

Me duelen las cervicales. Me duele el estómago de nervios. Me duele el corazón porque mi madre está malita. Me duele la cabeza de llorar. Me duelen los ojos de llorar. Me duele la espalda de no dormir bien. Me duelen hasta las puntas del cabello. Me quiero borrar.


18 octubre 2007

Bla, bla, bla...


He hecho más cosas de las que puedo recordar y, a estas horas, prefiero tener amnesia, porque todas han sido de trabajo.
Tengo los nervios reventados. Esto no puede ser bueno para la salud.
Fumar no ayuda. Pero… ¿qué ayuda?
Voy a tener que dejar de escribir dramas. Cada post es casi peor que el anterior. Llevo una semana muy nerviosa. Sentarme en el sofá… ¡Y mañana tengo una reunión horrorosa! Odio tener reuniones los viernes. Aunque cuando acabo es casi como un parto. Sólo que el producto final no suele ser tan satisfactorio como debe ser un niño.
Un ratito de SidonieBla, bla, bla… Y que llegue ya el fin de semana, ¡por Dios!


Bla, bla, bla

Are you going (ready) or not?

C’mon I’ll get you

C’mon I’ll get you

SIDONIE

14 octubre 2007

Vegetales

Hoy la cosa ha ido de vegetales. Y me refiero a mí misma calentando sofá, no a la sopa del Arguiñano.

12 octubre 2007

12 de octubre

¿Qué se celebra hoy?
Que somos la cola de Europa.
Que el país está dividido.
Que no tenemos derecho a un techo.
Que la salud y la educación empiezan a ser privilegios y no derechos.
Que la gente se manifiesta por banderas y quema imágenes de un rey, pero no lucha por lo importante.

Viva España.

04 octubre 2007

Otoño

La estación otoñal me pone los pelos de punta y no precisamente de emoción.
A la vuelta de las vacaciones, ya de por sí traumática, se le añaden otros tantos factores que me desestabilizan y me entristecen.
Para empezar, la oscuridad de las tardes. Hoy mismo, sin ir más lejos, la lluvia ha traído a Sant Cugat un cielo tan apagado que parecía que trabajábamos de noche. Volver a casa casi de noche me da la sensación de que no hago otra cosa en estos días que trabajar.
Aquellos momentos tan especiales, de ocio, quedan tan atrás que levantarme por las mañanas es un suplicio. Y ponerme a pensar en las próximas vacaciones es desesperante. He de aprender a intentar sacarle partido al momento. Pero cuando el momento se resume en una palabra, obligaciones, es difícil no caer en el estrés. A mis labores en el despacho se han añadido las de supervisión de una compañera nueva que anda más perdida que un pulpo en un garaje (y por cierto gana más que yo, tiene guasa).
Llego a casa y me cuesta desconectar. Repaso mi agenda laboral mentalmente cada noche antes de dormir, sin poderlo evitar. Y el jefe me llama y me pide consejo de cosas que me superan. Suerte que tengo unos compañeros de curro que superan todas las expectativas que una puede tener y me echo unas risas con ellos, casi tan estresados de la vida como yo.
Cada dos por tres reuniones con clientes que no hacen más que exigir todo para ayer. Buenas caras y papelones que he de aprender a interpretar. Disfraces día si y día también. Una máscara el lunes por la mañana que me tape las ojeras y la mala leche.
Cuando cambien la hora me cagaré en todo. Volver a casa de noche es lo que me falta. Coger la moto de noche y llegar a casa sin ganas ni tiempo para nada más que hacer la comida para el día siguiente, faenas domésticas y ducharme.
Empieza el fresquito y lo de vestirse en cinco minutos queda en el recuerdo. Deshacerse de las sábanas es un horror. ¿Por qué me gusta tanto dormir?
Se acabó la playa, vestir con cualquier cosa e ir en chanclas a todas partes. Se acabó el sol brillante y el morenito de la piel que tan bien sienta. Las semanas son una lucha diaria en la que cada jornada es un examen. Y los fines de semana pasan en un suspiro.
Suerte que aún queda el pequeño placer de una conversación, de un té y de un cigarrito. Suerte que en mitad de la vorágine, hay un hombro y una respuesta. Quizá no todo sea en vano. Pero… joder, ¡qué sinsentido!
La música siempre trae respuestas. Otro remo al que acudir...
MIKA - Relax