Tres meses. Dirán que no es mucho. Pero en tan poco tiempo he aprendido de mí lo que no conocí en todos estos años.
Ahora soy más paciente, más cariñosa, más dulce, menos egoísta. Pero mi carácter, mi personalidad, se mantiene fuerte y pugna con la suya.
Discutimos con la misma pasión con la que nos amamos. No podemos vernos siempre que queremos. Sólo podemos hacerlo los fines de semana. Vivimos intensamente. Absolutamente todo es intenso en nosotros.
Le conocí hace trece años en Pineda de Mar. Me reencuentro con él y salta la chispa hasta el punto de no comprender... ¿qué he hecho todo este tiempo sin él?
Pablo...