17 septiembre 2007

Divagaciones

Hoy me da igual, tengo una moto que rueda bien. Me lleva a todas partes y su sonido es una canción.

…Ayer paseabas por la otra acera… ¿Quién serás tú?

Mi calle tiene el mismo aspecto de siempre. No es mía, ni siquiera puedo aprehenderla. Por las noches se escapan sus sonidos y mientras estoy en la cama los oigo y me tapo con la almohada, pero me gusta dejar la persiana subida. Por las mañanas me cago en el sol y en todo lo que se menea. No quiero ni verme, sólo me quedo quieta, robándole tiempo al tiempo.

Suena Arcade Fire en las paredes de mi casa. El último de James Blunt me ha puesto los pelos de punta. Las primeras notas de Today de Smashing huelen a adrenalina, pero los lunes serán horrorosos por siempre en el calendario de mi vida. Can’t wait for tomorrow, tomorrow it’s much too long…

La agenda en el despacho echa humo y no soporto las reuniones. De aquí para allá con la moto.
Pero tengo una Vespa.

09 septiembre 2007

Irlanda (5) - Anillo de Kerry

En Kerry recuperé la idea del verano. La misma sensación. Era julio. Todavía.






El Anillo es mejor de lo que cuentan. Los pueblos tienen un encanto típicamente irlandés.
Dos o tres casas en un pueblo, pero siempre una iglesia y un pub.



A veces, es importante parar. El itinerario está abierto. Vale la pena detener el coche para contemplar lo que el recorrido nos regala. Los regalos en Irlanda son… sorpresivos y esplendorosos.




Los colores, aun sin el sol, resplandecen.





Lástima que la temperatura no supere los 15 grados. Los más osados se bañan igual.



El joven cantante decide cantar un tema de Damien Rice, “Canonball”. Mientras tomo la pinta en mis mans, canto yo también. Es emocionante comprobar cómo nos une la música.


En uno de tantos pubs, de repente, suena una canción que habla de España, de Barcelona. El cantante toca tranquilamente. Se impregna de melancolía el local. Pero yo no quiero volver a casa.
Problablemente, la capital sea lo peor. Killarney es como una especie de Lloret menos frecuentada por alemanes, pero explotada casi casi por igual.


Hoteles, fiestas, trajes, restaurantes en los que comer decentemente supone gastarte un buen pico.



A veces pasa, le da a uno por hacer amigos en el último instante, cuando ya es hora de marchar.


El resto de pueblos están muchos menos desgastados. Turismo, sí. Pero de mayor calidad.


Riverdance es la banda sonora. Lo mejor del viaje a veces es el recorrido. Un mapa, un buen conductor. Muchas ganas.




Me voy, pero siempre vuelvo...













01 septiembre 2007

Otra

Hoy me ha dado por pensar en lo cuesta arriba que se le hace a una a veces pensar en la rapidez del paso del tiempo. ¿Realmente me siento entera? ¿Estoy haciendo todo lo que quiero hacer? ¿Me plantaré en los treinta orgullosa de mis primeros treinta años?
¿Por qué a veces nos empeñamos en ver las cosas pasar, esos instantes vulgares, sin exprimirlos como si nuestros días fueran eternos y no hubiera un final de la película?
¿Por qué a veces nos aburrimos? Nos atrapa esa abulia machacante y, mirando a nuestro alrededor, no hay nada que nos ampare de ella.
¿Por qué creemos que esto no va acabar? ¿Por qué vemos siempre la muerte en los otros y damos por hecho que a nosotros no nos atrapará? ¿Por qué nos creemos inmunes?
¿Y si llega el día en que se me olvida ponerme el reloj?, si hay un día en que me da igual la hora exacta o lo que marque mi agenda. ¿Y si un día salgo de casa y cambio de camino? ¿Si me da por hacer lo contrario a lo de siempre?
Llego a casa y el balcón ya no da a la misma calle, los muebles son otros y al mirarme al espejo… resulta que no soy yo.
Si mi padre me viera ahora… Sería otra para él. Ya no sería su Pamelilla. Y yo quizás ya no me acordaría de quién es él.
Si retrocediera en el tiempo, eliminaría unas cuantas personas de mi vida. Pero no a él.

La vida, demasiadas veces, es un sinsentido.