31 enero 2008

No me canso (hasta que me canse)

Yo que ya no sentía nada / Me veo en esta situación / Y lo que no cura el tiempo / Tendré que curarlo yo / Y no me canso de esperar / En esta extraña situación / A que tu vengas a decirme que hay más de una razón / No perdamos más el tiempo / Lo peor vendrá después / Un error en un momento / Que volvería a cometer / Y no me canso de esperar / En esta extraña situación / A que tu vengas a decirme que hay más de una razón - DELUXE Assela y John

28 enero 2008

Las canciones de nuestras vidas

A menudo he dicho aquí lo importante que es para mí la música. El gran invento de Youtube para poder ver videos que nunca emiten en la tele, el prodigio de Emule. Aquellas canciones que hablan de nosotros, aquellas que sonaron en instantes importantes de nuestras vidas.
Os propongo que, entre todos, hagamos una lista bien grande de canciones que significan o significaron algo importante en nuestras vidas. Es una sección abierta, que no acaba con este post. Se trata de que me indiquéis título e intérprete y me expliquéis el significado que tienen para vosotros, el momento en que las oísteis, la etapa de vuestra vida a la que pertenecen, lo que os transmiten…
Por mi parte, para empezar a abrir boca en esta gran selección de temas de nuestras vidas, os dejo sólo algunas de mis recomendaciones y el cachito de significado que tienen para mí. Son sólo algunas, la lista ira creciendo:

Survival – BOB MARLEY: Se trata de un tema que mi hermano ponía constantemente en casa, cuando vivíamos todos juntos. Fui creciendo y se quedó dentro de mí. Ahora la sigo poniendo y me recuerda a él.
Is this Love – WHITESNAKE: una balada que sonaba cuando yo tenía unos 14 años, siempre la pinchaba en mi casa, recordando a uno de los primeros amores no correspondidos.
Surrender – ROXETTE: Roxette era (y supongo que debe seguir siendo) el grupo peferido de mi ex. Fuimos a verlos en concierto, en el Palau Sant Jordi. Escuchar Roxette era lo común en aquellos días.
Overcome – LIVE: Nunca había escuchado esta canción. Me la enseñó Javi. Es una de sus preferidas. Es emocionante.
Why does my heart feel so bad? – MOBY: Se trata, en mi opinión, de la mejor canción de MOBY. La conocí gracias a mi mejor amigo, Javi. Cuando dejé a mi ex, siempre la hacía sonar. El video de esta canción es uno de los más tristes que jamás he visto.
Shattered – THE CRANBERRIES: siempre me han gustado los Cranberries. Cuando estuve en Irlanda, al salir de Limerick, la puse en el coche de alquiler y grabé la salida de aquella ciudad, la más triste que jamás he pisado. Shattered es el sonido de Limerick.
A cualquier otra parte – DORIAN: es la canción de la soledad. La canción que suena en los momentos en los que me siento sola.
Distortion – DAVID GUETTA: la canción del desfase. La que me saca a bailar esté donde esté. Es una cara B poco conocida (gracias, Ors). Pelos de punta, Ibiza, adrenalina, desfogue, ¡fiesta!
Eleanor Rigby – THE BEATLES: la canción de la melancolía, por antonomasia Me recuerda a mi amigo Iván y a su locura con los Beatles. La mejor del grupo, bajo mi punto de vista.


Distortion - DAVID GUETTA
A little distortion in my left ear / A little distortion / tell me can't you hear / A little distortion in my left ear / A little distortion / tell me can't you hear / Cause it feels good to me / Makes me feel allright / It feels good to me

25 enero 2008

Lo sano que es mearse de risa

Todo el mundo tiene un colega al que se le quiere mogollón y es el show. Es el típico con el que te partes, porque suelta en voz alta lo que casi todos pensamos. O le da por bailar en mitad de la calle o soltar verdades como puños en un tono buenísimo.
La semana pasada casi me meo encima gracias a él, al Orso, explicando sus hazañas en el cole (íbamos al mismo, aunque él es un poco mayor). Las movidas con los curas, que los querían reclutar, así, como quien no quiere la cosa… Total, que salimos de Es Bandolers, un restaurante que hay al lado de la Plaza Ibiza (tremendo descubrimiento, qué bien cenamos) y el tío se pone en mitad de la calle a rajar de los curas y de todas las cosas que tuvo que aguantar en el cole, de otros compañeros… y yo, hubo un momento, en que casi me meo encima. Tuve que cruzar las piernas.
Otro día va y nos sale con un tal Nino Dolce, que es “Chef y Amante” (un cocinero que salía en City tv, haciendo recetas rodeado de tías medio en bolas) y otra vez lo mismo, que me meaba. Luego vamos a su casa y en la puerta aparece un yonqui que se nos pone a cantar, súper alegre, algo así como “Mátame, mátame, asesíname” y yo girándome para que no viera que me estaba partiendo la caja (nunca se sabe cómo puede reaccionar esa gente).
Se mete en el coche y pone la Máxima Fm. El dj pone el número uno y lo pone a tó meter mientras va moviéndose y cantando. Es la salsa de la fiesta, el típico al que le llamas (tiene novia y es un encanto) y te suelta por teléfono: “¿Oyyye, qué xevas puesto?” O te ve y te dice: “¿Qué tal? Bueno ya lo veo, buenorra como siempre…”
El otro día me tuve que reír cuando salió el tema de la Pilar Rahola y él se puso todo indignado porque dice que no la puede ni ver. Total, que soltó otra de sus variopintas frases: “Ahhh, a la feminista esa le iba a decir yo que levantara un saco de porlan”. Esa es su frase más repetida cuando alguien le habla de igualdad de sexos.
El otro día llega todo vacilón al bar donde solemos quedar siempre y cuando alguien le habla de tabaco, saca un chicle del bolsillo, súper vacilón, y se lo mete en la boca, diciendo que lo ha dejado. Luego saco yo un pitillo y me pide uno.
El tío se está haciendo él solito su piso: toda la instalación eléctrica, la calefacción, la cocina, el baño, ha tirado él sólo una pared y ha levantado otra, ha puesto el suelo… bueno, acojonante. Y es que suele pasar: normalmente, el que más friki parece, suele ser luego el más espabilao. Licenciado en Telecos, con un Excelente en el Proyecto y unas notas impresionantes, toda la vida. Ahora trabaja en ONO y hace más horas que un reloj, porque cuando sale del curro se marcha a su piso, que parece inacabable como la Sagrada Familia, lo que pasa es que lo que se ahorra de mano de obra, luego se lo gasta en buenos materiales.
En julio se nos casa otro amigo, el Cyber. Ale, a soltar pasta. A mí me haría ilusión ir a la despedida de soltero de él, no de su novia, pero va a ser que no, no sea que los hombres se enfurezcan. Pero es que tiene toda la pinta de que se lo van a llevar a Ibiza… y eso es mucho decir. Y los ratos que me he pasado yo en Ibiza…
No sé, hay puntos, instantes, en que uno se lo pasa de muerte. Momentos en los que te ríes de verdad, con ganas. Afortunadamente en el trabajo también tengo muchos de esos gracias a los compis que hay y el buen rollo que nos llevamos. Hoy, por ejemplo, a la hora de comer les he puesto un video en YouTube (que colgaré otro día aquí) con una imitación del Justo Molinero en el Polonia, y nos hemos tenido que partir.
Según la web Cien por Cien Guapa: Veinte segundos de pura y dura carcajada hacen que tu sistema circulatorio se llene de endorfinas - excitantes naturales que fabrica el organismo - que producen un efecto de euforia ¡total! Esta sensación es tan positiva que te olvidas de la ansiedad y de las ganas de saciarla con docena y media de bombones. O sea que reír, además de animarte, ¡adelgaza!.
Pues eso, a reír…

23 enero 2008

Mi himno, by Deluxe

Decaída – Xoel
Alegre – Xoel
Pensativa – Xoel
Dubitativa – Xoel
Desanimada – Xoel
Desesperada – Xoel
Ilusionada – Xoel

Cántame, porque me cantas, me hablas a mí en primera persona.
El mundo es un farol………………………………………….............
¡ P o p !


DELUXE - Extraña Habitación (¡con sorpresa!)

Sé que fue mi obsesión / Fui yo el que no creí / Escupir al coronel / En lugar de sonreír... / El mundo es un farol / Y yo encerrado aquí / ¡Maldita habitación! / ¡Maldito sueño el que perdí! / He de salir de aquí / Hoy tengo una razón / Me canso de esperar / En esta extraña habitación / Sé que fue una ilusión / No espero mucho más / Fui yo el que dijo "sí" / Cuando debí decir "jamás!" / El mundo es un farol / Yo ya no puedo más / ¡Maldita habitación! / No hay aire que respirar / He de salir de aquí / Hoy tengo una razón / Me canso de esperar / En esta extraña habitación / He de salir de aquí / Hoy tengo una razón / Me canso de esperar / En esta extraña habitación / No todo eran flores / No todo eran flores / No todo eran flores / No todo eran flores

21 enero 2008

¡Qué bien!

Somos la generación que ha pasado de divertirse con una peonza a abrir la boca de par en par ante las nuevas tecnologías.
Somos aquellos nacidos a finales de los ochenta o a los ochenta (como es mi caso). Ahora nos congratulamos con Internet, el mp3 y el DVD y nos frotamos las manos descargando películas, chateando o mandando e mails.
Sin embargo, una mirada hacia atrás nos pone los pelos de puna al sonido de una canción simplona, una sintonía de dibuos animadps, el anuncio de nuestro juguete favorito. Es así.
Y lo encontré. Encontré el mío. En mitad de muchos otros, localicé en San YouTube el anuncio de mi vida: la Superván de Chabel. Primero, una versión corta, luego la larga.Y Fue incluso mejor que aquel instante primero, con nueve años. Fue como el fan que conoce en persona a su ídolo. Fue un regreso a aquellos años, que en mucho fueron mejores y en mucho fueron peores, por qué no decirlo (siempre tendemos a idealizar nuestras infancias pero en todas ellas siempre hubieron también malos momentos).
Chabel se va de aventura, ¡Superván!
Si te va la aventura, qué locura, ¡Superván!
Chabel, Chabel, ¡qué bien!

¿Tú te localizas en mitad de estos retazos de vida?
Yo soy aún una de aquellas niñas que suspiraba por una muñeca, que pintaba en un cartón muchachas de colores, que tarareaba la musiquita de los anuncios, que se peinaba la larga melena y dejaba a su madre que le hiciera trenzas, que comía tortilla de patatas mientras veía el Telecupón y suculentos bocatas de Nocilla con Espinete. Soy la que empezaba a conocer a Hugo Sánchez y jugaba a adivinar los premios del Un, Dos, Tres. La que lloraba con Tristón y rebobinaba cintas Sony. La que inventaba historias en la casa de Pin y Pon. Soy la de las diademas, los leotardos y la ortodoncia.
Así soy y quiero seguir siendo siempre. Mientras las cosas no me den igual y me importe el mundo. Quiero seguir por siempre involucrándome en este universo de locos.

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18 enero 2008

Aquella infancia

Cuando era pequeña, en el mismo bloque donde vivía, había tres niños más. Dos de ellos eran hermanos.
Héctor, David y Natalia, mis vecinos de la infancia, compartieron conmigo muchos momentos inolvidables. Isa vivía en el bloque de al lado y se nos unía. Era la mayor.
Nos reuníamos en el patio y allí dábamos rienda suelta a nuestra imaginación. A veces, convertíamos aquel espacio entero en una casa y colocábamos juguetes ubicados según “las habitaciones”. Recuerdo que una vez, Natalia se b
ajó un teléfono rojo, viejo, y lo colgamos en una pared del edificio. Nos encantaba hacer que nos llamaban. El banco del patio era el sofá y el tronco talado de un árbol que había justo delante era la tele.
Hacíamos lo que se suponía que hacía una familia.
Durante una época, nos dio por jugar con unas raquetas de plástico y una pelota amarilla de espuma, a tenis o a frontón. David y Héctor competían por ver quién era el mejor. Natalia y yo jugábamos a veces a las gomas de saltar, cantando aquello de:

Fortunato, Fortunato,
no es un perro ni es un gato,
es un lobo muy sensato,
nuestro amigo Fortunato

A veces hacíamos bailes, o íbamos al bar de “Las Parras” a comprar bolsas de pipas Plis Plas, que eran pequeñas y valían a duro. La dueña se enfadaba cuando le pedíamos un vaso de agua.
Nuestras madres nos lanzaban los bocatas de chorizo o de Nocilla por la ventana. A David y a Natalia, su madre les cortaba los bordes del Bimbo. Si hacía frío, nos tiraban chaquetas.
A veces pintábamos el suelo con tizas de colores y dibujábamos una charranca para jugar.
Íbamos al kiosco de la Frigo, al final de la calle, a comprar polos. Yo le pedía una moneda de 25 pesetas a mi madre y con eso me compraba un Popeye de naranja o de limón. A Héctor le encantaban los de leche, y como tenía los dientes muy sensibles, los chupaba sin morderlos nunca y le duraban más.
A David le dio una temporada por los luchacos. Se los hizo su padre con dos palos de madera, unidos por una cadena y forrados de cinta aislante.
Natalia se enfadaba por nada y lloraba a menudo. Era la pequeña, hasta que aparecía Samantha, Sammy, nieta de una vecina del bloque. Entonces las dos se juntaban y se olvidaban de nosotros.
A veces también se nos unían Joan o Irene y hacíamos una buena piña.
En el patio no nos dejaban jugar a pelota. La “momia”, así la llamábamos, se asomaba a la ventana y nos llamaba la atención. Decía que la pelota rebotaba en su pared y eso le daba dolor de cabeza.
Un vecino andaluz se asomaba a la ventana y gritaba: “No sus acustumeis a jugar” . Desde entonces le bautizamos como el “Nosuacutumei”.
Una tarde, estábamos hartos de tantas quejas pese a que sabíamos que éramos niños muy buenos, nada gamberros. Entonces, nuestro modo de queja fue crear ANCEV, la Asociación de Niños Contra El Vecindario. Pintamos nuestras siglas en la pared del bloque, y tardaron bastante en borrarse. Fue nuestra única forma de manifestación en contra de unos vecinos, la mayoría mayores, que no entendían que ¡no éramos más que niños!
Otras veces nos bronqueaban por llenar el patio de pipas. Se nos cortaban los labios de la sal, pero no podíamos parar.
Una tarde, jugábamos al escondite, y Natalia se escondió detrás de un coche, en la cera de enfrente. Pasaba en aquellos momentos un coche de policía, que no dudó en pararse a mirar qué pasaba, pensándose que alguien se ocultaba de ellos. Ella se llevó un buen susto y al poli se le quedó cara de imbécil.
También jugábamos al pica pared y hacíamos trampas.
Nuestras frases eran:
¡Tú la paras!
¡Yo no mago!
¡Maricón el último!
¡Polis y cacos!
¡Peste alta!
¡Peste baja!
¡Tengui!
¡Falti!

Uno de los mejores regalos que le hicieron a Héctor unos Reyes, fue una grabadora. Nos grabábamos haciendo radionovelas, series, programas, o simplemente diciendo tonterías. También le regalaron un órgano Casio PT1, que nos encantó a todos porque llevaba melodías grabadas y tocábamos las teclas como si fuéramos nosotros los que hiciésemos música.
Durante una época también nos dio por jugar a póker. Nos apostábamos las fichas del Conecta 4, como si estuviéramos en un casino.
A mí, una vecina marimacho de otro bloque, me robó mi Chabel y aquello me afectó mucho. Como tenía muchos hermanos, uno de ellos me amenazó diciendo que si volvía a decir que su hermana me había robado la muñeca me iba a cascar. Días después, me encontré una bolsa en el patio, con la Chabel y los accesorios dentro, pero sucios y muy estropeados.
El mejor regalo de Reyes de mi vida fue la Caravana de la Chabel. Nunca lo olvidaré. Aún la guardo.
Ahora Natalia, David y Héctor siguen viviendo en el mismo bloque. Natalia lleva temas de estética y tiene novio, David tiene novia y trabaja arreglando trenes, Héctor es comercial. Yo periodista. En realidad, cuando nos vemos, por separado (no hemos vuelto a quedar todos juntos), sabemos que somos los mismos y aún tenemos una conexión especial, que nos hace reírnos y entender nuestras cosas.
En más de una ocasión recordamos que hemos sido ANCEV. Eso no se le olvida a una en la vida. Porque aquellos días eran auténticamente baratos y extraordinariamente felices.

14 enero 2008

A cascarla...

Estoy hasta la polla hoy de:
- Los clientes con mala leche.
- Los periodistas que van de cracks porque curran en La Vanguardia o en El Periódico y te miran como si fueras un vendido por currar en un Gabinete de Prensa. Me hace gracia que nos miren así cuando luego ellos se dedican a sacar nuestras notas de prensa copiando y pegando sin contrastar ni consultarnos y firmando algo que no han escrito.
- La indiscreción de algunas personas, que te vienen con el cuento criticando a otras personas que no están presentes.
- Clientes que exigen, exigen, exigen y se creen que casi te pagan para que laves su puto coche.
- El frío acojonante que hace en Cerdanyola.
- El dolor de estómago que llevo arrastrando todo el día.
- La pasta que vale todo y los sueldos intactos.
- Las ilusiones racionales y lógicas que tengo y lo lejos que queda su materialización por culpa del dinero. ¿Por qué una pareja que lleva toda su vida currando, que se ha trabajado una carrera no puede vivir emancipada en un piso en propiedad?
- Que me digan que utilizo muchos tacos. Coño, ¿para qué están en el diccionario? Si tengo mala leche no voy a escribir florecillas…
Que les jodan a todos…

11 enero 2008

Esos barrios...

El otro día regresé al barrio donde trabajaba antes. Siempre que piso sus calles me pongo nerviosa, como indignada. No sé, será por comprobar que en ese barrio casi todos los niños son rubios y las familias se parecen mucho a las que se manifestaban el otro día en Madrid, con los curitas Drag Queens y toda esa secta.
En sus calles, hay bares y pubs habituados por niñatos rollo ESADE, de polo Ralph Lauren y Golf GTI. Ellas llevan pendientes de perlas, como las viejas, están bronceadas todo el año y siempre utilizan la bufanda Burberry. Son formales, o eso han aparentado siempre de cara a sus padres. Jóvenes, delgadas, preparadas para la puesta de largo…
Es otro mundo. Las calles están insultantemente limpias y los perros repelentes sacan a las señoras de la limpieza a pasear. Estas mujeres llaman de usted a la señora que les obliga a llevar cofia, como años a. De hecho, en ese puto barrio hay varias tiendas para vestir a tu sirvienta según la moda de ocasión, del palo “viste a tu Barbie”. Estas señoras necesitan centros de belleza en los que depositar sus esperanzas e ilusiones. Es mucho más sencillo hablar con la esteticien que con el marido, porque siempre llega tarde a casa. Pilates, pilates, pilates.
También hay muchos conserjes y porteras. Es impensable encontrar un edificio que no proporcione ese servicio. Allí están, recién llegados de los barrios periféricos, repitiendo cada puto día del año el buenos días al burgués.
Al burgués le gusta vivir en esa zona. Es más, si le hicieran cambiar se sentiría perdido. No sabe nada de lo que ocurre más allá de la Diagonal y el resto de barrios no están a su nivel.
En esta zona, se multiplican las tiendas inútiles: tienda de cajas “in” para regalos, tiendas con objetos de diseño que valen una fortuna, tiendas con panes de todos los colores y a precio de oro… no sé, gilipolladas en las que gastar el dinero cuando ya no saben en qué hacerlo… Las pijas deben de cagar de puta madre comiendo panes con fibra, especias y polladas así.
La gente viste tan bien en esas calles… de diario te las encuentras emperifolladas, oliendo a gloria, y con la cara pintada. Van de peluquería día sí y día también, así que no creo que se hayan lavado la cabeza en su casa en su puta vida.
Los niños uniformados se suben al ferrocarril con zapatos de hombre y las niñas sufren esas horrorosas faldas de pliegues hasta en invierno.
No me gustan estos barrios porque no son auténticos ni reales. Las familias no tienen problemas de verdad o quizá alguna vez sí y eso les iguala ni que sea un poquito al mortal que sufre para llegar a fin de mes.
No me gustan estos barrios porque huelen demasiado bien: a fiestas en discotecas chic, a cafés Starbucks que se multiplican como plagas, a perfume para chuchos, a panaderías de nivel, a colonias caras, a ropa de diseñador.
No me gustan estos barrios porque en ellos los parques están cuidados y no crece la maleza.
No me gustan estos barrios porque me traen a la memoria momentos de mi vida de los que, claramente, debería haber huido antes de lo que lo hice.

06 enero 2008

La Mejor Noche del Año...

Los Reyes estaban preocupados. Eran viejos. No podrían llevar los regalos a todos los niños…

Pero…para todo tenían solución…

“No os preocupéis por eso –dijo Dios–. Yo os voy a dar, no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo”.
“¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible?”, dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
“Decidme, ¿no es verdad que los pajes deberían querer mucho a los niños y conocer muy bien sus deseos?”, preguntó Dios.“Sí, claro, eso es fundamental”, asintieron los tres Reyes.
“Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
”Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
“Puesto que así lo habéis querido y para que, en nombre de los tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, Yo ordeno que, en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte, regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y, a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del belén, recordarán que, gracias a los tres Reyes Magos todos son más felices”.

FELIZ Y MÁGICA NOCHE DE REYES
Frankie goes to Hollywood – The power of love