30 agosto 2006

FOR RENT


Plus, plis, plas!! Como en la serie aquella de Batman, oigo los disparos, los golpes. Pero hay una diferencia: son más de la una de la noche y mañana trabajo. David, mi vecino del 3º3ª lleva de baja una eternidad. Dedica sus noches a jugar al ordenador, a un juego de fútbol. Y antes de dormir, se desparrama en su cama y enciende la tele. No madruga, lógicamente, así que se explaya y pone el volumen a toda hostia. Anoche apagué la luz, después de una sesión con el libro que me leo actualmente (y que tenía olvidado este verano) y empecé a dar vueltas en la cama. El sonido era tremendo. Me extrañó que su hermana, Natalia, que duerme justo al lado, no le llamara la atención.
Plus, plis, plas!! Qué tormento de peli debía estar viendo!! Allí no quedaba vivo ni el apuntador, porque los tiros eran continuos, o al menos eso me parecía a mí. Me empezaron a venir a la cabeza los rótulos esos que se colocan el algunas calles de Barna donde hay bares, en plan: “Respecteu el descans dels veïns”. Un ardor de mala leche me subió hasta la boca, bajé la persiana y me hice la sorda. Pensé: coño, para su cumple le regalo unos cascos, leñe! Últimamente estoy de los nervios, joder y estas cosas no ayudan nada.
Un par de horas antes, también anoche, había bajado mi vecina, Natalia, a agradecerme el regalo de unos jeans de Lois que le hice y le expliqué que me marcho en un mes, más o menos, de alquiler. Puso una mueca en su cara, que para qué quiero contaros! La vecina de siempre, que me oye hasta toser cada noche… de repente echó de menos todos esos sonidos de mis risas, mis mosqueos con mi madre, los juegos con Javi, la música a todo meter… Sí, gentes y gentas. Al final lo conseguimos. Encontramos algo decente. Un piso muy mono a un precio razonable. Mañana nos dan las llaves y empezaremos a pintar, lo primero, todo bien blanquito. Me encantan los pisos bien pintados de blanco. Da una sensación de paz y claridad. No me va el rollo colorines.
Mi madre y la madre de Javi van como locas por verlo. El mismo viernes por la tarde ya quieren entrar a echarle un vistazo. La verdad es que lo verán en malas condiciones (lo digo por la suciedad, el piso está súper decente), pero seguro que lo mirarán con buenos ojos. Mi hermana ya se ha ofrecido para las tareas de limpieza. La madre de Javi ya nos ha comprado varias cosas.
Un gran cambio, sí señor, que me tiene nerviosita perdida, con una diarrea emocional tremenda, un canguelis tremendo, por cambiar de hogar por primera vez en mi vida. Mi madre aún no se lo cree y me sigue preguntando: ¿Estás segura?, esto es muy serio! No quiero luego peleas entre vosotros y que te vuelvas pa casa otra vez! Aquí no entras! Si te vas, te vas… Mi madre no quiere que me vaya, pero, por supuesto, no me lo va a decir. Hace el papel. Aunque sé que, en primer lugar, le importa mi felicidad. Mi madre es viuda y se quedará sola. Mis hermanos ya están casados y viven fuera. Por eso es más dura mi marcha. Sé que cuando cierre la puerta de mi casa… me va a doler a muerte. Tengo dentro ese sentimiento de culpabilidad por dejarla sola. Pero es mi vida y he de caminar hacia delante. Que no se crea que se va a librar tan fácilmente de mí.
Ya le adelanté algo a Amelche. Ahora lo extiendo al resto. Así que, en breve os informaré sobre el traslado y todas esas cosas que trae el cambio de nido. Corto y cambio.

29 agosto 2006

BITCH

Este YouTube cada día me sorprende más. Si el otro día alucinaba al encontrar el nuevo video de Fito & Fitipaldis, Por la boca vive el pez, que aún no ha salido a la venta, me encuentro ahora con un temazo bailongo que me lleva de nuevo a Ibiza. Se trata de White horse, de Wonderland Avenue, uno de los más pinchados en la isla.
Su sonido me devuelve a la terraza de Amnesia, con algunos amigos en el podio, cual go-go’s, meneándose al compás:
if you gonna ride, go ride the white horse…
Pues eso. Un recordatorio a los colegas, que . Por compartir con Javi y conmigo una semanita fantástica en Ibiza, por el buen rollo y las risas.
Algún tontaina se ha dedicado a censurar una palabreja de la canción, concretamente bitch, puta. Madre mía, qué mal andamos, recortando cosas así, en breve alguien le pondrá un jersey a la Venus de Milo…
Parental Advisory: explicit content… Vamos, que a algunos les da miedo que los niños escuchen puta en la tele. Sin embargo, votan en las elecciones a hijos de la grandísima que salen cada día en el Telediario ocupando países y llevando a cabo terrorismo de Estado. ¿Cómo la gente es tan gilipollas?
Dedicado a ellos, pues. A toda esa sarta de absurdos individuos que guardan pistolas en la mesita de noche pero se sonrojan al sonido de algunas palabrejas…





WONDERLAND AVENUE - White Horse
If you gonna ride
Go ride the white horse
If you gonna ride
Go ride the white horse
White Horse,
White Horse,
White Horse,
White Horse
If you wanna be rich
You've got to be a bitch
If you wanna be rich
You've got to be a bitch
I said rich,
bitch
Rich,
bitch
If you gonna ride
Go ride the white horse
If you gonna ride
Go ride the white horse
White Horse,
White Horse,
White Horse,
White Horse
If you gonna ride
Go ride the white poney
If you gonna ride
Go ride the white poney
If you gonna ride
Go ride the white poney
If you gonna ride
Go ride the white poney

28 agosto 2006

Píldoras de un lunes

Cambios: Siempre me pasa. Cuando acaban las vacaciones, es realmente cuando empieza el nuevo año para mí. Llego a casa y la cabeza me echa humo de cosas que quiero hacer en adelante. Es como si ya se me hubiera pasado el tiempo de estar “en la parra” y tuviera que pisar de nuevo el suelo, con todas sus consecuencias.
Y mirar hacia delante, siempre me suele dar vértigo. Me falta valentía para afrontar los cambios. Luego, cuando llegan, suelen ser menos duros de lo que creí. Siempre igual. Tropezando siempre en la piedra del miedo. Irrefrenable.

Tiempo libre: He estado pensando en mi tiempo libre y en si lo aprovecho bien, en si hago todo aquello que quiero hacer… y, claro, pues no. Me faltarían horas. Sin embargo luego me rallo conmigo misma cuando me quedo medio sobada en el sofá un domingo, y mi inactividad apesta. Javi me estira del brazo o me habla sin parar. Ayer me pasó. Me sobé penosamente mirando el partido del Madrid. Joder, qué mal están, a ver si espabilan ya.

Morir (o no): Por la noche, bien apretaditos en mi cama, miramos una peli que hacía tiempo que no había visto:
Morir (o no), de Ventura Pons. Me encanta su cine. ¿Le conocéis? Valen la pena sus pelis. Ésta de anoche es un drama de vidas entrelazadas que en apariencia no lo son. Lo que pasaría si los protagonistas murieran y lo que pasaría si sobrevivieran. Me asaltó una gran sorpresa: la primera vez que la vi fue justo cuando atravesaba una depresión. Me causó un gran impacto. Anoche, mientras la miraba lo relativizaba todo. Es curioso cómo, en según qué épocas de nuestra vida, el mundo y sus dolores nos afectan con más intensidad, dependiendo de nuestra fortaleza interior.

Japo: Estoy enganchada. Es una droga. El sábado volvimos a pisar nuestro japo favorito. No podemos evitarlo. Y mira que no es precisamente cenar barato. Pero es que me derrito sólo de pensar en el yakitori, el sake sushi y el maki. No puedo, no puedo…Es un tipo de comida que podría engullir a cualquier hora, sin hambre. Y es afrodisíaca…jijijijiji.

Música: Estoy pendiente del concierto de Fito & Fitipaldis para el 1 de diciembre en Barcelona (Palau Sant Jordi). Presentan el nuevo disco. Javi nunca les ha visto en directo… es uno de mis imprescindibles.

Foto: Formentera… ¿puede ser el mar tan azul?

Banda Sonora: Pills - THE PERISHERS


27 agosto 2006

FITO & FITIPALDIS

Sin la pareja, lo demás es accesorio y prescindible. No hablo de la pareja como una necesidad perentoria para vivir. Muchos lo confunden.
Cuando conoces a alguien que se visualiza como tu media pareja, se establece un vínculo maravilloso del que es difícil prescindir, por muy independiente que seas. Es ese complemento que puede establecerse de por vida, que te guiña el ojo cuando está ausente y te recuerda ese apoyo casi incondicional.
De algún modo, supongo que Fito se refiere a esa “necesidad” del otro.
Mi pareja no es mi aire ni mi agua. Pero sin ella, ese aire y ese agua entra más despacio y con mayor dificultad.

Fito & Fitipaldis presentan nuevo disco el 11 de septiembre: Por la boca vive el pez, grabado en los Estudios Music Lan, en Avinyonet del Puigventós, Girona.
Ha sido producido por Joe Blaney (Tom Waits, Keith Richards, Los Rodríguez, Quique González…) y ha supuesto la marcha de Batiz y Roberto Caballero del grupo.
La venta del disco estará disponible en CD y en digipack CD+DVD.
Un trabajo lleno de sorpresas al más estilo Fito, como muestra el primer single: Por la boca vive el pez.
Algo lo que me invade,
todo viene de dentro
Nunca lo que me sacie,
siempre quiero, lobo hambriento.
Todo me queda grande
para no estar contigo.
Sabes, quisiera darte
siempre un poco más de lo que te pido.
Sabes que soñaré,
si no estás que me despierto contigo.
Sabes que quiero más,
no sé vivir sólo con 5 sentidos.
Este mar cada vez guarda más barcos hundidos.
Tu eres aire, yo papel,
donde vayas yo me iré,
si me quedo a oscuras
luz de la locura
ven y alumbrame.
Alguien dijo alguna vez:
"por la boca vive el pez"
y yo lo estoy diciendo,
te lo estoy diciendo otra vez.
Dime por qué preguntas
cuánto te he echao de menos,
si en cada canción que escribo
corazón eres tú el acento.
No quiero estrella errante,
no quiero ver la aurora
quiero mirar tus ojos
del color de la CocaCola.
Sabes que soñaré,
si no estás
que me despierto contigo.
Sabes que quiero más,
no sé vivir sólo con 5 sentidos.
Este mar
cada vez guarda más barcos hundidos.
No estás conmigo siempre que te canto,
yo hago canciones para estar contigo,
porque escribo igual que sangro,
porque sangro todo lo que escribo.
Me he dado cuenta cada vez que canto
que si no canto no sé lo que digo.
La pena está bailando con el llanto
y cuando quiera bailará conmigo.
La vida apenas sólo dura un rato
y es lo que tengo para estar contigo,
para decirte lo que nunca canto,
para cantarte lo que nunca digo.

24 agosto 2006

Silencio...

Ssssst. Ahora, aquí, hay silencio. Y se compra caro. La ciudad regala el ruido a espuertas. Somos los habitantes del ruido. El ruido informe que hemos asimilado y nos dispersa. Nos aturde.
Lo reconozco. También me desvelo ruidosa. Lo hago en noches de locura en una discoteca, cuando el Dj pincha de muerte, el White Horse, por ejemplo. Lo hago en la isla. Me desfogo. Mi grupo de amigos es mi droga.
Pero en la calma, me tumbo en la cama, en mi habitación y miro al techo, en esos escasos momentos en los que detengo el rumbo de la cotidianidad.
Silencio. Estás en mi cuarto. Mi pequeño refugio. Aquí no me pasa de nada, y sin embargo, pasa de todo. Pasan mis pensamientos, los recuerdos en momentos de melancolía. Bailo en las páginas de los libros. Pincho Bob Marley, Coldplay o Maga. Me siento frente al ordenador, como esta noche, y me siento un poco libre escribiendo. Un poco solo. Ahora que amenaza con anochecer cada vez más temprano y se acerca la época del año que menos le gusta a mi cuerpo y a mi mente. Escribo. Mi terapia. Lo que sé.
Sorbo de Coca Cola y p’alante. Un cigarrito. Dejaré de fumar algún día. Bufff. Cuántas debilidades y vicios caben en el interior de una misma persona… Pero la primera es el sexo. Gratuita y nada perniciosa. Hablando de vicios, este verano me dispararon con una noticia brutal. Un chico del barrio, con el que había tonteado durante unas semanas hace mucho tiempo, ha volado con los angelitos de la mano de la coca.
Me cuentan que a su entierro acudió muy poquita gente. De amigos siempre tuvo pocos y muy hijos de puta. Le faltó su madre desde muy pequeño y un padre con disposición para educarle en otro tipo de vida. Le había visto, me había parado con la moto para saludarle. Parecía encontrarse mejor de sus vicios. Había engordado y me miraba con la sonrisa de siempre. Y de repente, le robaron del mundo.
A finales de semana, ya he empezado a concienciarme con el tema de la vuelta al trabajo. Ahora sólo estoy rallada. Ya no estoy triste. He llegado al punto de la resignación, esa especie de pastillita con la que nos educa esta sociedad de mierda. Ahora toca currar de nuevo, por cojones. Es lo que hay. Un tranuilizante si no puedes dormir. Tápate en tu camita. Ya está.
Salgo a las cinco cada tarde, de un despacho también silencioso mientras dura agosto. No han vuelto las revistas a trabajar y eso se nota mucho. Trabajo en una agencia de comunicación y nuestro mundo aún duerme estos días. Pero a mi jefa eso le importa poco. Nos tiene desde el 21 fichando, sin apenas faena, las horas muertas recordando las calas de Ibiza, el careto del Ors cuando le desperté en el Camping, el momento Amnesia y el chorro de locura, Roger Sánchez pinchando en PACHA una sesión celestial… todas esas cosas que se magnifican aún más desde el despacho desangelado. Ayer quedamos los colegas, algunos de los que habíamos ido al viaje, para hacer unas tapitas en Barberà del Vallès e intercambiar las fotos.
Esta mañana, de estrangis in the night, aquí la colega las miraba en el ordenador del curro, con cara de lechuga. Luego llegaba la jefa, minimizaba la pantalla y hacía el papel.
Silvia, una de mis compañeras en el despacho me dice: “joder, tía, ¿has hablado mucho este verano? Porque aquí no hablas nada…” Es que no me apetece. Todas cuentan sus batallitas. A mí me gusta hacerlo con quienes las han vivido conmigo. ¿Qué coño le importa a ella mi taquicardia en Amnesia o mis baños en Cala Molí esquivando medusas?
He estado hablando con mi hermana hace un rato. Llegó ayer de sus vacaciones y esta noche pasada ha dormido como el culo con el síndrome post vacacional en pleno auge. Somos una mierda. Unos robots programados a los que no se les permite exteriorizar sus sensaciones. A mí me la pela. Si estoy rallada, joder, se me nota. No lo disimulo. No soy una vaga ni tengo pereza. Simplemente se me ha hecho muy corto el período de vacaciones. Joder, 23 putos días de mierda. Y volver en agosto, con el solazo aún pegando y las calles vacías…. Es que no hay derecho, me cago en la puta.
Ahora me refugio en el silencio, después de tanto jaleo. Suena Bloc Party, Banquet, mientras vuelvo a sorber la Coke. Por fin viernes. La ciudad regala ruido de coches y peste a contaminación. Recuerdo la primera noche en que llegamos al camping y le dije a Javi: “¿Has visto qué cielo cuajado de estrellas?”. Es poco lo que se necesita, en realidad, para sentirse a gusto: unos cuantos amigos, tiempo libre y un lugar lejos del que vives en el que quitarte la máscara del año y ser tú, sin horarios, ni nóminas ni obligaciones impuestas.
Sssst. Déjame pensar en eso. En la tarde en el Faro, en Formentera o en aquella en la que estábamos en la playa y David, uno de mis amigos, se fue a la fiesta de Circo Loco y grabó este video que os coloco abajo y que no tiene desperdicio (David, eres un crack!!!). Pensar en lo que tienen de especial los amigos, la pareja, Ibiza o su puta madre. Todo aquello que nos hace sentir vivos y nos desgarra las ataduras de la cotidianidad.

Fotos:
La susodicha en Formentera, mirando hacia la nada. Anonadada.
Me dan miedo los aviones. Qué le vamos a hacer. También me gusta hacer bromas de ese miedo. Es terapéutico.
Ors, uno de mis mejores amigos, cuando le desperté una mañana después de la fiesta…
Video:
David en CIRCOLOCO.




T H E F U C K I N G I S L A N D - 4


De allí. A lo lejos. Parece que el sol en sus rayos que se extinguen se atreviera a abandonarnos para siempre. Cayendo en el mar isleño, te guiña, y al final te promete volver mañana, cuando Catalina por fin haya marchado.
Juego con los pies en la arena y huelo el aroma salado del mar. Al lado todo son risas. Bebemos lo que hay en una palangana, algunas botellas de cerveza Heineken. A nuestro alrededor se juntan otros grupos, sentados en las rocas, esperando este momento como nosotros. Que se vaya el sol, en su ritual, pero que vuelva mañana. Siempre mañana.
En el Café del Mar se sientan todos aquellos a los que no les importa pagar el precio desorbitado de una consumición cualquiera. Nosotros estamos en la arena. Nuestro botellón supera todo. Nada como ver caer al Astro desde el suelo sucio, con la birra y las risas.
Alguien compra varios chupa chups de cannabis. Saben a hierba, sí. Pero bien podría ser manzanilla. Da igual. En verano, juntos, no se necesitan aditivos.
Todo está regado con música chill out made in Café del Mar, una escuela musical que embelesa los sentidos. Algunos hacemos fotos del mismo sol, de los demás. Ojeo una revista isleña que informa sobre el panorama nocturno. Dj’s que pinchan aquí y allá, esta noche en PACHA, quizá mañana en SPACE. Oigo murmullos de la gente quejándose de los barcos que, desde posición privilegiada, nos tapan el espectáculo de Lorenzo. Pero todo se ha vuelto naranja y parece que, al contacto con el agua, se deshiciera como una vulgar pompa de jabón. El cielo presenta matices de luz fascinantes. Un cigarro para celebrar el orgasmo natural y musical, el espectáculo y la despedida del sol, en un atardecer cualquiera de verano en Ibiza.
Suena Gnarls Barkley, el Crazy. Javi y yo tarareamos con sonrisa tontorrona, moviendo los pies. Creo que él tiene la piel de gallina. Salvo por su canto, se diría que en realidad no está aquí. Ha sobrevolado la playa en dirección al sol para comprobar que, en realidad, no hay efectos especiales, ni George Lucas está detrás de esto. Es así, tal cual. Coño, que estamos en una isla. Todo es diferente.
En el momento álgido, cuando se empieza a respirar el silencio, y todos miran, callados, extinguirse el día, el DJ se marca un tanto, (tantísimo!) Y nos pincha el Nothing else Matters de Metallica, en una versión de piano que nos deja atónitos. A Javi le brillan los ojos. Yo no quiero hacer el panoli y ponerme a llorar. Sólo es otra puesta de sol. No. Es la puesta de sol. Con los últimos compases de la canción, como si el DJ se hubiera conjurado con el sol, cae la noche en Ibiza y me tiro de los pelos de gusto. Me relamo. ¿Oigo aplausos? Sí, los oigo.
Luego vienen los juegos de fuego de un malabarista que estaba también aquí el año pasado. Nos acercamos al café MAMBO, justo al lado de El Café del Mar. Dicen que pincha Erick Morillo. Unas fotos por aquí y otras por allí. Javi está embelesado. Es su primera vez aquí y respira el ambiente ese que le ha dado nombre a la Balear loca, que ha caminado por el mundo y ha traído a esta cantidad de gente aquí.
Es verdad, vale. Es cierto que cuando uno está tan predispuesto a disfrutar, es difícil no hacerlo. Pero el marco es incomparable.
He estado en otras islas. Me burlaba de más de uno emocionado hablándome de Ibiza. Nunca comprendía qué era lo que pasaba allí… ¿por qué todo el mundo caía rendido ante sus pies? Bueno, no se puede entender el amor si uno no se ha enamorado. No se puede explicar el sueño de Ibiza si no se pisa su arena.
Una caída del sol puede ser maravillosa en muchos lugares del mundo. Pero me quedo sin duda con la muerte del Astro en Ibiza.

22 agosto 2006

En lo que sea, pero el mejor

No sé por qué me ocurre. La inseguridad, la falta de confianza en mí misma. Nunca pude considerarme la mejor en nada. Tengo un sentido nulo de la competitividad. No me gusta competir. Voy caminando en contra del mundo, de ese sentido ridículo de enfrentamiento de todos contra todos. Se nos educa para destacar, para luchar porque nuestro nombre permanezca, se repita. Para ser reconocidos.
Nunca me importó si mi persona llamaba la atención o era mejor que otra en algo. Lo que hice, lo hice siempre por propia voluntad y sin esperar palmaditas en la espalda. Si lo pienso bien, creo que han sido muy pocas las ocasiones en que me han felicitado por algo. Sin embargo, cuando me he equivocado, he soportado mil reproches. Parece ser que el ser humano tiene la tendencia innata de jactarse con el pisotón y el avasallamiento.
Lo que siempre repito a los que me rodean, a los que me quieren (que normalmente, en la vida de cada uno y cada una suelen ser muy pocos en realidad) es que mi madre me enseñó siempre a ser agradecida, a no dar por hecho que los demás tienen la obligación de apoyarme o ayudarme. Respiro una gran falta de humildad y sencillez en las calles. Tropiezo con miradas muy altivas demasiado a menudo. Abrimos el grifo y damos por hecho que ha de caer agua, por cojones, que la nevera estará llena.
No pretendo caer en el drama. Pero esta vida preestablecida, en la que a nadie le afecta ver un gato atropellado o una paloma reventada, escuchar que ha muerto alguien aquí o allí se ha convertido en costumbre y lanzarse al cuello del débil, casi un deporte.
Sé que nos quieren programar para callar y asentir, que entre apretones de manos, trajes de marca y muecas sonrientes, pretenden hacer del mundo un late show en el que machacar al rival más débil.
Con todas mis neuras, mi inestabilidad, mi inseguridad, mi mierda mental, aún tengo claras algunas cosas, poquitas, pero muy claras. Conmigo que no cuenten.

A Nach siempre le gustó competir. Su padre le enseñó algo…



19 agosto 2006

T H E F U C K I N G I S L A N D - 3

En Formentera...
Había oído muchas cosas sobre Formentera. Personas que la visitaron hace años echan pestes hoy sobre la isla y en lo que se está convirtiendo. Además de la invasión de los spaguettini (italianos a mansalva la ocupan cada verano), la isla sufre un grado de explotación turística brutal. Sus playas de arena finísima, sus rincones casi vírgenes, son ahora lugares de pisoteo y domingueo donde los musculitos y las operadas de turno pasean sus carnes de gimnasio.
Desde Ibiza decidimos visitarla. Las Islas Pitiusas nos han enamorado. La primera vez, nos cayó una tormenta de no te menees. Fue un horror. A parte del gasto, no vimos a penas nada y lo que vimos, estaba deslucido. El grupo de gente se dividió, unos en bicis casi acaban con un buen resfriado, otros en coche amargaos de la vida… fue una solemne mierda.
Javi y yo no queríamos marcharnos de las Baleares con el sabor amargo de Formentera, así que volvimos el último día él y yo solos, a nuestra bola.
En el café del puerto nos encontramos con súper crack Arantxa Sánchez Vicario. Con toda mi cara le pedí una fotillo mientras almorzaba con su familia (sí, su madre es tan fea como en la tele). Se portó. Fue muy amable.

Alquilamos una moto (como casi todas las ovejas restantes que visitaban la isla) para poder recorrerla tranquilamente, a nuestras anchas. Un ciclomotor y ale, a ver Formentera, con un aire que te cagas y unos cascos sin visera que daban miedo de malos que eran.

La capital es Sant Francesc Xavier.La isla tiene una superficie de 82 Km2. En una mañana, disfrutamos de varias playas: Illetes, Es Pujols, Migjorn… todas preciosas. Pero llenas a reventar de gente. Y gente pastosa. Gente de yate, fauna italiana casposa, pijos de aquí y de allí, niñitas morenas y cromañones de paseo y lucimiento, niños rubios y tostados por el sol, señoras enjoyadas. Ni un moro. Ni un negro. Gente cool.

La única industria de la isla es la de las Salinas. Arena blanquísima y finísima se colaba entre la ropa. Las aguas cristalinas, de azules de mil tonalidades nos desvelaban un montón de pececillos nadando a nuestro alrededor. Conchas blancas enterradas, piedrecitas negras.

Buscamos aquel famoso faro que aparece en Lucía y el Sexo. Está en es Cap de Barbaria, a 7 Km. de Sant Francesc, fue construido en el siglo XVIII. Una carretera recta nos llevaba justo a él. Fue maravilloso. Uno de los mejores momentos. Emocionados: el traqueteo de la moto, el sol ardiente, Javi se agarraba a mí mientras yo conducía el trasto, de repente no había nadie. A lo lejos, allí estaba. El faro se alzaba precioso, blanco y altivo, mirando hacia la mar, y en sus alrededores pululaban por decenas las salamandras declaradas Reserva Natural en 1995. Ahí está el faro. Le miramos y nos mira. El mar azul recorta su silueta.

Ya en nuestra primera visita accidentada y lluviosa habíamos conocido otro faro, el Faro de Formentera, situado en La Mola, singular por varias razones. Entre ellas, destaca el hecho de que posea una óptica que es única en España: conserva la linterna original de 1861.

Fuimos a parar a una especie de cala, muy pequeñita, no sabría situarla en el mapa, cerca del puerto principal, más o menos, donde nos despedimos de la isla. Un baño en aguas de cristal, con arena pegajosa y agradable. Las pequeñas embarcaciones se movían al compás de las aguas que constituían una balsa. Tranquilidad…

Un par de souvenirs para el pisito, un par de bocatas en el bar de toda la vida, cola tremenda en la gasolinera para devolver la moto con el depósito lleno, y recargamos también nuestro depósito de ilusiones para volver próximamente a una Formentera nueva: la que imaginamos vacía, virgen, tranquila y exclusiva… es decir… la que ya no existe.

NOTA sobre la FOTO de esta susodicha en la moto: no tengo casa en la isla… pero alguna tocaya mía sí, como dice el cartel… será cuestión de localizarla y pedirle hospedaje, jojojojojojo.

NOTA sobre la FOTO del faro: se trata del faro de Cap de Barbaria, mucho más espectacular que el de La Mola.


13 agosto 2006

T H E F U C K I N G I S L A N D - 2


En el chiringo de Cala Bassa hay entradas gratuitas para la fiesta People from Ibiza de AMNESIA. Cojo un puñado.
AMNESIA, sí, AMNESIA. Y sin embargo, no la puedo olvidar. Lo más.
Llegamos un poco tarde, después de un botellón accidentado. La cola rodea la discoteca. Pero una vez dentro, en la sala terraza, se le olvida a uno el agobio. El público nos parece en su mayoría español. En sus inicios, esto que hoy pisamos y donde morimos de baile y fiesta, era una casa, la de la familia Planells. La vendieron a una viuda de origen aristocrático y ella la alquiló a la primera persona que vio el local
como posible lugar de ocio: un tal Antonio Escohotado, filósofo madrileño, que la bautizó con el nombre Taller del Olvido y luego resumió esta idea con una única palabra: Amnesia. Él mismo diría: Quería reflejar que cuando la gente sale de noche es para olvidarse de los problemas y sumergirse en un mundo no aprendido y no rutinario. Escohotado es autor de un famoso libro: Historia General de las Drogas.
Al principio, AMNESIA era un local de exposiciones, buena música, relax, se vivía sin limitaciones.
Ya en los ’80, un vasco, Prontxio Izaguirre, vinculado a la discoteca Ku, se situaba al frente del local, aportándole nuevas perspectivas. Así empezaría la proyección internacional de AMNESIA y su consagración como uno de los mejores clubes de la isla.
En los ’90 se establece como propietario (lo es en la actualidad) el empresario catalán Martín Ferrer. Es responsable del giro musical y el contacto con los mejores dj’s del mundo. Empiezan a tomar relevo las sesiones de Paul Van Dyk, Mar-T o Les Schmitz. El local se divide en la terraza y en el Main Room. La terraza, la sala más grande, es una orgía de buena música, go-go’s y perfomances, barras en cada esquina y buen rollito. La Main Room es la zona de la locura. Un lugar mucho más pequeño y más abarrotado, en el que confluyen personas de todo el mundo, abandonadas a los ritmos más tralleros y a los efectos especiales más innovadores y cañeros. AMNESIA es la primera en utilizar el sistema de iluminación con Leds. Y qué decir del cañón de humo…he aquí la droga dura de la Main Room.
Pincha dj Mar-T, allá en lo alto, en la cabina. Se lo está pasando mejor que nosotros. No sabemos si va pasado de vueltas. Desde abajo le miramos. Alzamos la mirada hacia é
l y las go-go’s. Suenan los temas, y las mezclas son espléndidas. El volumen es atronador. Los juegos de la luz nos sobrevuelan. No podría dejar de bailar aunque estuviera agotada. Hemos entrado a la Main sólo un pequeño grupo de amigos. Los demás nos creen casi locos. Les resulta inaguantable. Sin embargo, se está tan bien!! Por sorpresa, el cañón escupe la primera ventolera de humo blanco. El mundo desaparece. Sólo hay música, el fresquito del aire casi nos lanza al suelo. La potencia es tal que parece insoportable. Cuesta respirar. No veo nada! Sólo oigo a otros como yo que a duras penas se aguantan en pie. Y cuando la humareda se va disipando, descubro a mis colegas en estado de éxtasis, como yo, con unas sonrisas de kilo, las manos en lo alto. Nadie en mi grupo consume drogas. La droga es el cañón de humo, la música espeluznante, las luces y sabernos juntos, de vacaciones, abandonados al disfrute, en la isla de zumbaos como nosotros.

Entonces, Mar-T, te coloca un temazo, y otro y otro, y otro. Y luego una de remember. Y no puedes parar. Y el chorro de humo nos hace adictos y queremos más y más. Y aunque muchos no lo entenderían y nos creerían locos enfermos por situarnos justo debajo del cañón del infierno, lo cierto es que nosotros desfogamos así la tensión de un año de curro, las movidas, bailando sin hacer daño a nadie, pasando de todo, a lo nuestro, en mitad de una locura de música maravillosa y un ambiente espeluznante. Dos cubatas, lo más, llevaba entre pecho y espalda y, sin embargo, cualquiera que me viera en aquel instante, podía pensar que era una vulgar pastillera más. Estoy en AMNESIA, escuchando y bailando la mejor música dance del mundo… Que no acabe la noche…




12 agosto 2006

T H E F U C K I N G I S L A N D - 1

Keep pushing on, things are gonna get better, it won’t take long…
El viaje no es sólo el destino, es la ilusión previa, la organización previa aunque al final todo resulte al revés.

Cuando alcé el vuelo a la soltería, tras un largo período en pareja, di un salto triple mortal en verano, el 2005, y me tiré de cabeza. Las aguas que me esperaban a la caída eran las que bordean una isla de locos, con una banda sonora de las de no te menees.
La isla ocupa un lugar en los mapas que han construido los hombres con el tiempo. Esos mapas dicen que forma parte de España, isla balear pequeñita, pero con espacio de sobra para recibir a gentes y gentas de todo el mundo.

Tiene una tradición hippie que se resiste a abandonar pese a los embates del capitalismo. Se huele en las calles de su casco antiguo, la perla de la isla. Esas esquinas de casas desconchadas, con macetas y flores de colores que parecen colocadas a modo de atrezzo para deleite del turista.
Pero Ibiza no es así ni asá. Ibiza es una isla bella, tan bella que atrapa, atrapada a su vez por el gigante del negocio, la pasta, los dineros, el consumo y toda una cultura musical que se desborda.
Ibiza se convierte en la gran vagina de una puta muy puta que no sabe decirle que no a nadie. No mira quien invade su espacio y entra y sale. Sólo dice: sí, sí, sí, ven, ven, vas a disfrutar y vas a salir de aquí hablando de mí, por cojones. Y volverás, volverás, volverás…

Ibiza se prostituye barato cada día en las calles que rodean su puerto. Se vende con ilusiones en forma de descuentos para locales de locura, donde suena la mejor música del mundo. Esa es la Ibiza más puta. Se vende con tickets para PACHA, la reina del clubbing, AMNESIA, la locura de su música y los efectos especiales, SPACE, con sus sundays especiales, EL DIVINO, divinamente, PRIVILEGE, el mejor techno, CAFÉ DEL MAR con su paz relativa de chill out en una playa a rebosar y puesta de sol anaranjada.

De su música no se escapa fácilmente. Los mejores dj’s del mundo se encargan de conseguirlo con sus sesiones magistrales: David Guetta, Jeff Mills, Carl Cox, Paul Oakenfold, Mauro Picotto, Ritchie Hawtin, Bob Sinclar, Roger Sánchez, Tiësto, Oscar Mulero, Angel Molina, John Acquaviva, Armin Van Buuren, Pippi, César de Melero, Ferry Cortsen, Eddie Halliwell, Tania Vulcano, Erick Morillo…

Ibiza es el coño de la gran puta que nos convierte a todos en puteros de continuo.
No me la quito de la mente.

Hoy empieza el resumen de mis historias de una semana en la isla. Ya he vuelto y ya me muero por volver a Ibiza… THE FUCKING ISLAND.



04 agosto 2006

IBIZA cuenta atrás - rest 0 days!!!

Anoche, casi a las dos de la mañana pican a la puerta dos mossos para darme mi monedero intacto. Se me había caído, o qué se yo, y aún ni lo había echado de menos. Intacto! Un alma cándida se lo dio a los mossos y se presentaron en mi casa a esas horas. Por dos segundos, recuperé la fe en el mundo y en Dios (pero afortunadamente sólo por dos segundos, ehhhh).
En casa, empieza el caos de las maletas. El dinero. No dejarme nada, repasar una lista mental mil veces. La tortura de la depilación integral. A estas alturas ya era casi casi Chewaca. Cera, pinzas, máquina. A sufrir.
Ha llegado la hora de partir y creedme, que echaré de menos (lo justito) escribir por aquí mis cosillas, dejar videos de música y pasarme por vuestras “casas” llenas de sorpresas.
Me llevo la cámara con más de un giga de memoria para hacer muchas fotos y pasarle las menos comprometedoras al amigo Xnem, para que se curre un buen post ibicenco.
Muchos besos y arazos a todos y a todas. Espero resúmenes exhaustivos de todas vuestras andanzas. Yo os pasaré noticias de las mías, tan pronto vuelva a estar por aquí.
Sois los mejores. Gracias por todo. Y recordad que Fantasía y Atreyu os reciben en mi casa, OPEN 24 HOURS.
A disfrutar!!!
Felices Vacaciones!!

(Viendo cómo está el mundo, en locura permanente, se me ocurre dejaros el temazo de Bob Sinclar que suena en todas las pistas del mundo, buen provecho)

Bob Sinclar – HOLD ON


03 agosto 2006

Nada malo

Me voy a hundir aquí en la cama, que todavía tiene mi nombre en la casa de mi madre, para mí. Me quedo aquí, despierta, mirando tal vez al techo, a modo de cielo, que pueda imaginar hasta dormirme, como si las nubes pasaran lentamente, con sus formas mutantes.
Me voy a hundir aquí entre las sábanas calientes del verano, a regocijarme en la hora tardía para dormir. Si quiero. Duermo lo que quiero. Que de lo mejor que tiene y siempre tuvo el tiempo estival, es el reloj extraviado con todas sus consecuencias maravillosas. No sé a qué hora apunta el minutero. Ni quiero saber.
Sólo me interesa desconectar. Haciendo un reset lentito, a poquitos, de todos esos asuntos que me comen la cabeza todo el año de clientes, de jefas y jefecillas que ordenan mucho y hacen poco.
De repente, se vuelve una rica. Rica en posesión de tiempo, que tanto escasea en la cotidianidad. ¿Tiempo para qué? Para mí, para nada. Para lo que sea. Para lo que me salga de ahí…
Tiempo para callar, para pensar en lo que no he pensado, para tomar decisiones personales fundamentales. De mi presente cercano, prefabricado. De un futuro casi inmediato que me ilusiona.
Después, las promesas que una nunca cumple. De ahí su magia. Incumplir todo lo previsto. Y hacer de éste, mi micromundo, un sitio menos planeado, menos predecible. Improvisar, tal vez, si me atrevo. Y que me posea la improvisación y su consecuencia. Acarrear luego con los desperfectos si los hay. Que la perfección siempre me generó abulia.
Mi sistema es muy simple. Más o menos funciona. De quejarme, me he vuelto adicta a la queja. Intento hacer de mi vida un recodo aceptable, consecuente con mis palabras. Pero siempre resultó dificilísimo ser convincente. Hablar, hablar. Gratis. Hacer, hacer. Tan caro.
Escribir aquí, por allá, cuando me atrapa el ansia. Sin otro objetivo que el desfogue. Siempre tuve oidores que me critican y para eso les quiero.
Valoro estos días y la libertad de la huida del horario. Hago en cada momento lo que me apetece, en una ilusión de libertad de la no esclavitud del turno laboral. Valoro cada segundo, como si hubiese aprendido en una universidad del tiempo, que cada momento es indispensable e irrepetible. El bueno, el malo. Y aunque no estoy al borde de la muerte, y sigo creyendo que me quedan muchos años de vida (a no ser que me atropelle un camión o me caiga una maceta en la cabeza, cosas más raras se han visto) me quedo con cada minutillo y lo paladeo, como el terrón de azúcar tan gustoso que se deshace en mi boca. Y aprieto el botón de encendido del ventilador, que remueve el aire caliente, y me siento bien con poca cosa. Es lo que tiene el pobre. Que con poco se contenta.
Hago cuentas del tiempo que me queda antes del viaje, para prepararlo todo con tranquilidad. Para el disfrute está uno listo en poco tiempo. Y planear cosas que luego afortunadamente no salen como una las planea. Se superan. Nos superan.
Y mientras la noche de verano sea así, de verano, con las estrellitas y ese punto de romanticismo un poco tonto, yo ya me alegro, de una felicidad quizá postiza o momentánea, pero mía. De acostarme en la cama de mi madre mientras ella no está y notar el fresquito gratuito entrando por la ventana, y arrebujarme en su cama, hacerme un ovillo o estirar las piernas, abrirme o cerrarme yo sola en cama para dos y que amanezca cuando le salga. Y entre el sol de nuevo, otra esperanza. De construir a mi ritmo otro día, me traiga lo que me traiga.
Me duermo esta noche, ¡ja! sin pastillas para dormir. Una noche más. Mañana, ya hablará el mundo, que habla mucho y mal, pero no calla. Tranquila si de mí no hay nada demasiado malo que decir.
Trouble Sleeping
(Klüft/Perishers)

I’m having trouble sleeping
You’re jumping in my bed
Twisting in my head
Leave me
I’m having trouble breathing
You’re sitting on my chest
I sure could use the rest
Leave me
It’s you
Why’s it always you and never me?
I’ve never dared to let my feelings free
Why’s it always you and never me?
I’ve never cared too much about honesty
I’m having trouble sleeping
I’m thinking of what you said
About the tears been shed
Leave me
It’s you
Now and always you
but never me
I’ve never dared to let my feelings free
Why’s it always you and never me?
I’ve never cared too much about honesty

01 agosto 2006

M A F A L D A dice...

Lo dices, tú, Mafalda, y me lo creo.
Gracias… siempre.